jueves, 9 de septiembre de 2010

De Monseñor Arancedo: Falta diálogo.

“En la política, en el país, en el país, en la familia, en la escuela, falta diálogo y eso lleva a enfrentamientos, crispaciones, a veces violencia, yo creo que tenemos que recuperar el diálogo que supone el respeto por el otro y son cositas que tenemos que aprenderlas nuevamente”.

4 comentarios:

mavi dijo...

Gracias a Dios por los obispos que nos dá, que nos marcan claramente el camino.
Escucharlos y aceptar en nuestro corazón y en nuestra vida lo que nos dicen es ir por el camino que Dios quiere.
En las palabras de monseñor encontramos la salida a tanta violencia que existe hoy, nos habla del respeto al otro en nuestra vida diaria, del diálogo de personas humanas que buscamos el bien de todos.
Nos llama a recuperar el diálogo que hemos perdido.

Anónimo dijo...

Diálogo, diálogo...¡Cuanto falta!!. Acá se insistió bastante, por lo que se ve escrito, en cuanto al tema diálogo, pero también parece que no se logró entablar un diálogo, digamos , un diálogo fecundo que ayude a crecer.
Bueno, ahora lo propone, con una sencillez extraordinaria , nada menos que un Obispo. ¿Daremos mayor crédito a la propuesta? ¿nos animaremos a decirnos con sinceridad, cuáto aportamos al diálogo allí donde nos desarrollamos?. Dios nos ayude a decidirnos, para poner un granito de arena, para abrir un diálogo desde el corazón y hacia el corazón de los demás.

miriam dijo...

comparto estas palabras de mons.Arancedo.
pero...como se hace?
que hacemos cada uno de nosotros para incentivar y fomentar el dialogo?

comencemos por fomentarlo en la familia, dentro de nuestro hogar, como forma de vivir y convivir, hablandolo todo con todos y cada uno, y haciendo de esto una forma de vida.
si nos decimos todo con honestidad, sinceridad y respeto y tambien,escuchamos al otro con total honestidad, sinceridad y respeto, aunque no compartamos su opinión, aunque pensemos diferente, veremos que la convivencia se torna mas fructifera y amorosa.

si lo logramos hacer en la familia primaria, veremos que tambien se puede implementar en todos los ambitos de convivencia (amigos, trabajo, IGLESIA).

pidamos al Señor la gracia de dialogar, en plano de igualdad, con todos nuestros hermanos.

Dios los bendiga siempre

Helena dijo...

Los otros días me enojé.
Sentía que los políticos me habían estafado, que sólo les interesaba su dinero, el poder.
Estaba crispada, la violencia subía en mí.
Sin tener un político delante, mi imaginación a mil, me hacía pensar planes de que le diría si estuviera delante mío.
Estaba cada vez peor.

Cuando me dí cuenta, dije: voy a serenarme y pedir luz sobre esto.
Orando conseguí serenarme, y sentí que sola no podía nada, que sólo la unión con otros hermanos y la obediencia a lo que nos piden los obispos era la solución.

Este texto de Mons. Arancedo es un verdadero sendero para ir caminando en el diálogo.
Me pregunto
¿respeto al otro?
¿acepto que tiene derecho a pensar y obrar distinto que yo?
¿qué motivos internos me llevan a enojarme con el otro?
¿sobre qué bases puedo lograr un buen diálogo con los demás?
¿cómo actuaba Jesús en sus diálogos con los demás?

Mientras busco mis respuestas espero que quienes lean esto acerquen sus experiencias de vida sobre este tema tan necesario y actual.